La arquitectura no es solo para enseñarla, es para vivirlo: así son los unifamiliares a medida de Castaño Arquitectos
En Castaño Arquitectos entendemos que proyectar una vivienda exige ir mucho más allá de alzar muros o levantar fachadas llamativas: el verdadero reto reside en crear un hogar que mejore la calidad de vida de quienes lo habitan. El conjunto de unifamiliares construidos en la Calle Benissa, en Elche, sintetiza esta visión a través de una arquitectura contemporánea en la que las líneas limpias, la luz natural y el bienestar cotidiano dialogan en perfecta armonía.
Espacios a medida de cada forma de vivir
El proyecto contaba con un punto de partida singular: el encargo de desarrollar cuatro viviendas unifamiliares en parcelas contiguas con la misma orientación. Sin embargo, el resultado dista de ser una producción en serie. Como explica Diego Castaño, socio gerente de Castaño Arquitectos, el alma del proyecto reside en la escucha activa: “Nos reunimos con el cliente para valorar cómo en parcelas prácticamente iguales y con la misma orientación, se podrían conseguir edificios muy diferentes, personalizados, en función de la forma de vivir de cada familia y de sus necesidades. Al final, el uso y la capacidad de cada cliente es lo que le da la forma a la vivienda”.
Esta flexibilidad ha permitido configurar hogares enormemente diversos: desde distribuciones muy diáfanas y conectadas para quienes disfrutan del espacio abierto, hasta viviendas muy compartimentadas o diseñadas para perfiles específicos, como parejas que priorizan amplios vestidores y cuartos de baño concebidos como zonas de relax. Para Diego Castaño, esta tendencia refleja un cambio profundo en la mentalidad del cliente actual: “Visto con perspectiva, la gente ha tomado conciencia de que los espacios no son solo para enseñarlos, sino para vivirlos. Quien tiene la posibilidad de hacerse un chalet busca algo a su medida, con un mayor sentido de lo práctico, pero también de la salud”.
Geometría, luz y la arquitectura del confort invisible
La volumetría del conjunto se articula a partir de una geometría pura y rotunda, dominada por planos rectos que prescinden de ornamentos innecesarios para centrar su fuerza en la proporción. Lejos de responder a una mera intención estética, sus voladizos y juegos de sombras se diseñaron tras un riguroso estudio climático, protegiendo los interiores del soleamiento directo en verano y dotando a la fachada de una elegancia sobria y atemporal.
Uno de los mayores logros es la disolución de los límites entre el interior y el exterior. Gracias a la instalación de grandes paños de vidrio con carpinterías de perfilería cuidada, las zonas de día se comunican directamente con la terraza y la piscina. Esta fluidez se refuerza mediante el uso de pavimentos continuos, consiguiendo que el jardín funcione como una prolongación natural del salón.
“En un territorio como el nuestro, donde disfrutamos de una temperatura estupenda, la terraza y el jardín son casi una continuidad de la casa. Por eso trabajamos mucho con la ventilación cruzada, abriendo estratégicamente diferentes estancias a dos orientaciones”, señala el arquitecto.
Además, el proyecto incorpora una solución técnica clave para la seguridad y la integración paisajística frente a las lluvias intensas del clima mediterráneo: la elevación cota cero: “Tratamos de nivelarlo todo. Para proteger la vivienda de posibles riadas o acumulaciones de agua, la cota de la casa siempre se eleva respecto al nivel de la rasante. Sin embargo, al entrar no te das cuenta porque lo resolvemos con rampas muy tendidas que permiten recorrerlas con total naturalidad”, destaca Castaño.
Materialidad y la importancia de la ejecución técnica
Para equilibrar la geometría, la paleta de materiales fusiona la calidez de la madera con la sobriedad de la piedra natural y los revestimientos porcelánicos de gran formato. Cada elemento se ha seleccionado garantizando alta durabilidad, un mantenimiento sencillo y un comportamiento idóneo frente al paso del tiempo.
En este sentido, la iluminación y la ventilación articulan el confort invisible del inmueble. El diseño de las aperturas optimiza la captación solar pasiva a lo largo de la jornada para reducir la demanda energética, mientras que por la noche la iluminación LED indirecta integrada resalta los volúmenes sin deslumbrar.
No obstante, Diego Castaño enfatiza que el verdadero valor diferencial de una vivienda de alta gama no reside únicamente en los materiales elegidos, sino en la excelencia de su puesta en obra: “Hoy en día la calidad de los materiales ha subido muchísimo a precios muy razonables. El elemento diferenciador es la ejecución: quién lo coloca y cómo se coloca. El sector del unifamiliar en España tiene una calidad enorme y grandes diseños, pero encontrar una buena constructora que ejecute fielmente ese diseño es el hándicap fundamental”.
Un acompañamiento cercano para un resultado único
Conscientes de que el proceso de edificación de un hogar a medida puede generar incertidumbre en el cliente, en el estudio Castaño Arquitectos la edificación la vivimos como un ejercicio de acompañamiento integral de principio a fin: “Nosotros hacemos un acompañamiento permanente durante todo el proceso de construir una vivienda a medida. Coordinar a los proveedores, solucionar los imprevistos y empatizar con el cliente son partes fundamentales de nuestro trabajo”, concluye Diego Castaño.
El resultado en las viviendas de la Calle Benissa habla por sí solo: casas con personalidad propia, funcionales, luminosas y alineadas con la manera real en que sus propietarios eligen disfrutar de la vida en el hogar.